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REIMAGINAR COLABORATIVAMENTE LA EDUCACIÓN

a crisis que vivimos ha iniciado una profunda reflexión sobre el propósito del sistema educativo y empujado a muchos ecosistemas a plantearse, por primera vez, la posibilidad de abrazar un cambio significativo. Producto del espacio de experimentación colectiva generado por la pandemia, vemos con esperanza como las comunidades están poniendo en perspectiva lo aprendido este 2020 y se organizan para implementar mejores prácticas influidas por la escucha activa de docentes, apoderados, innovadores y estudiosos de la educación en el mundo.

El informe de agosto 2020 de la ONU, Education During Covid-19 and Beyond,  plantea la urgencia de “construir hoy el futuro de la educación” aprovechando la oportunidad generacional de reimaginar y avanzar hacia sistemas progresistas que impartan educación de calidad para todos, como trampolín para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Si bien nadie duda del valor vital de la escuela -que trasciende a lo educativo- y existe conciencia de las consecuencias que dejará la crisis en los sectores más vulnerables, es evidente que el sistema escolar ya mostraba señales de desgaste y estancamiento antes de la pandemia.

“Durante la última década, la motivación de los alumnos se ha desplomado y su sensación de esperanza se ha visto deteriorada” destaca el estudio de Microsoft “Reinventando la Educación: El futuro del aprendizaje”. Su propuesta es transitar desde la disrupción hacia una fase que termine dando paso a la “reinvención de la educación”; fase que se nutre de lo mejor de enfoques tradicionales, prácticas innovadoras y conocimientos del aprendizaje en remoto para dar forma a modelos de aprendizaje híbrido nuevos, flexibles y ágiles. 

Para iniciar el camino de cambio habrá que reflexionar colectivamente sobre prácticas anquilosadas que ya perdieron sentido. Aprender sobre cuáles son las mejores metodologías de aprendizaje, dotar de más herramientas tecnológicas a la escuela y priorizar conocimientos. incluyendo aquellos que aporten sabiduría de futuro.  En todo, será necesario poner al propósito en el centro y motivar a las futuras generaciones a abordar los nuevos desafíos planetarios con colaboración e involucramiento activo de las familias, docentes, académicos, sociedad civil y el ecosistema de innovación.

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